
Siguiendo la lectura de ayer en el Shin Hagakure, página 104, sobre la compasión:
“Me acuerdo de un incidente que pasó en São Paulo, en el torneo mundial de kendo, en que uno de los atletas brasileños, al sonar el pito, se puso a saltar junto con la hinchada, con las dos manos en alto, frente al oponente, que solo, amargaba la derrota...
En aquél momento, un mixto de alegría (yo también hacia parte de la selección) y tristeza (por ver un derrotado humillado) tomó mi corazón. Sé que es difícil exigir compasión en el deporte, pero, dar saltos de alegría en la cara del perdedor es una falta de respeto y sentimiento.”

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