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Crónicas del 1er Gashuku de Otoño

Relato del Aluno Silvio




Al terminar el entrenamiento del Sábado, nos reunimos para comer una pizza y luego partimos hacia el recientemente inaugurado dojo de Lomas de Zamora.
Al llegar, se ordenan los Bogus, se preparan las armas, se extienden los uniformes para que se ventilen y se preparan las colchonetas y bolsas de dormir para un breve descanso.
Aproximadamente a las 12:30 se apagan las luces y cada uno intenta conciliar el sueño, con mayor o menor éxito. No recuerdo el momento en el que por fin pude dormirme, pero lo curioso es que me desperté de forma automática cerca de las 4 de la mañana, antes de que se enciendan las luces. Me quedé un rato en el lugar observando el movimiento de los demás y termino levantándome al ver pasar a Sempai Joel con el uniforme. Se encienden las luces y todos se levantan. En poco tiempo nos colocamos los uniformes y cantamos el himno argentino. Las primeras horas las dedicamos a kata de Niten Ichi Ryu, pudiendo aprender los 10 primeros kata.
En ciertos momentos el cansancio era intenso pero el compañero enseguida nos devolvía a la realidad.
Aproximadamente a las 8 de la mañana salimos por unos minutos para tomar un cafe, y, recompuestos, regresamos a colocarnos los Bogus. El entrenamiento en esta parte fue también un desafío a la concentración, no tanto por el cansancio físico en sí, sino por el tiempo que le dedicábamos a cada ejercicio. Siendo los mismos más prologados que lo normal, se pudo fijar mejor la idea. En cada momento que detectaba que estaba cansado de hacer lo mismo, repetía lo que Sempai indica "No economicen en el entrenamiento", así que procuraba concentrarme en cada corte. También practicamos Keiko, aplicando lo aprendido y al final unos ejercicios más avanzados. De esta forma se cerró el Gashuku aproximadamente al mediodía.
Es importante destacar ciertos aspectos, empezando por la buena voluntad del administrador del gimansio, que "acampo" en una sala y tuvo la mejor de las predisposiciones. Asimismo destacar el compromiso de sempai Joel; los sempais Iván, Basilio y Flavio; y mis compañeros, quienes sacrificaron seguramente bastante para hacer este entrenamiento posible. Hacer un entrenamiento así es difícil para todos, pero ver a Ariel, por ejemplo, o a otras personas más nuevas que uno entrenar sin quejarse en absoluto, lo empuja a uno a seguir por este Camino.
Como enseñanza final, es sorprendente apreciar en otros y especialmente en uno mismo que el cuerpo y la mente puede llevar a cabo desafíos que al principio parecen muy difíciles, pero son perfectamente realizables.

No es necesario aclarar que al llegar cada uno a su casa, estaba cansado, pero feliz.

Ahora sólo puedo esperar al proximo Gashuku....

SAYONARA, ARIGATO GOZAIMASHITA!!

Silvio
Unidad Buenos Aires


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